viernes, 9 de noviembre de 2012

Deber impostergable

Mi mamá creía que por tener tres hermanos varones yo iba a salir medio "machona". Nada más alejado de la realidad. Soy muy femenina y fanática de todo aquello que le gusta al común de las mujeres: ropa, maquillaje, productos para el pelo y demás. Sin embargo, cuando llegué a Brasil hubo una característica del género femenino que me llamó profundamente la atención: su obsesión por las uñas. Nunca pensé que una parte tan pequeña del cuerpo pudiera generar tanta dependencia. "¿Quién te hace las manos? ¡Qué increíble ese color!", largas conversaciones pueden girar en torno a estas simples premisas. Las peluquerías son el lugar favorito de las brasileras y allí pueden pasar largas horas los fines de semana con el sólo objetivo de tener las manos y los pies impecables. No son pocas aquellas que utilizan la hora de almuerzo durante el resto de los días para cumplir con el ritual. Religiosamente, la mayoría de las brasileras se hace las manos y los pies una vez por semana. Y sí, los colores de esmaltes merecen un capítulo aparte: rosas, verdes, amarillos, azules y hasta con dibujitos, todo está permitido con tal de hacer evidente que, esa semana, el deber fue cumplido. 

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